Mostrando entradas con la etiqueta II Encuentro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta II Encuentro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de febrero de 2009

II Encuentro de Iconografía Argentina


II Encuentro: Participantes

Acuña de Armano, Magdalena
Belluschi de Romano, Dora N.
Bobio de Borlenghi, Delia
Carpentier, Julia
Cassino de Givone, Leticia
De la Colina, Olga
De Nasra, Delia B.
Domínguez Cossio de Rodelli, M. Concepción
Dos Santos, Miguel Angel (tallador)
Facchini, Pedro
Farina de Nuñez, Raquel
Ferreres, Susana
Igueroa Gacitúa, Graciela
Filippini, Irmã
García Puló de Guevara, Beatriz
Gubert, Bernardita
Goldaracena, Clara Alicia Bárbara
Gómez Almeida, Mônica
González Murcia, Concepción
Logorosky, Viviana Beatriz (talladora)
Mascarenhas de Boschkowitsch, María Cecilia
Miles de Ayerza, Ana
Pettinari, Abel Nicolás
Sasso, Gustavo
Schmider, Verônica
Spoltore, Héctor
Storni, Elena
Tamburini, Diego
Trebino, Sara
Uriburu, Alicia
Valle, Beatriz
Ventura Piselli, Rosanna
Vinello, Maria Marta

II Encuentro: El Icono

El icono contiene en sí mismo historia, tradición, simbolismo, teología y arte.
Para estudiar estos aspectos es necesario introducirnos en la vida de la Iglesia, porque la historia del icono está relacionada con la historia de la Iglesia y con la historia del arte, dos aspectos diferentes pero unidos en una realización en común.
El icono es un símbolo porque el símbolo es en sí mismo la presencia de lo que simboliza y es la presencia del representado.
El icono es "teología en color". La Iglesia define teológicamente al icono en función "dogma trinitario" y sobre todo permite entenderlo en función de la "encarnación".
No vean al icono lindo, no lo piensen feo, no lo critiquen como arte natural; en su desnaturalizada belleza trascendente está Dios; que escucha aunque no le hablemos; acompaña aunque no lo busquemos; entiende aunque no lo entendamos y protege aunque no lo veamos.
Contemplemos a los iconos observando lo que los iconos simbolizan. Compartamos la alegría de expandir los iconos que son la imagen inmediata de una luz proyectada; que son un tejido cuyos hilos se juntan, se entrecruzan, se ocultan y se sostienen mutuamente, entre aquel que los inspira, los representados y los que los contemplan.
No olvidemos las palabras de San Basilio: "Levantaos vosotros pintores que a través de vuestro arte exaltado hacéis iconos, mi alabanza para el campeón coronado es pobre comparada con la sabiduría que inspiran vuestros pinceles con sus radiantes colores.
"Yo me detengo al escribir sobre el valor de los santos y mártires de ahora en adelante, porque vosotros los habéis coronado y hoy me alegro de la victoria ganada por vuestro poder. A medida que miro los detalles de las figuras de vuestros iconos, su victoria es más brillante para mí. Que los demonios rabien, porque han sido destruidos por las bondades de los santos y de los mártires que vosotros habéis descripto. Haced que sus manos quemadas en las llamas de lo viejo sean reveladas nuevamente como victoriosas. Que esto que yo he dicho quede incluido en esos "iconos" y unidos con el cristo, Juez de todo el contexto. A El la gloria por los siglos de los siglos. Amén,"
Abramos los ojos para ver; los oídos para oír y el corazón para sentir: "Para dirigir nuestros pensamientos hacia la contemplación de las cosas elevadas se hace necesario un medio familiar cotidiano para dar una forma visible a lo que no tiene forma; para hacer visible lo que no se puede describir, para que podamos construir analogías comprensibles" (San Dionisio "Sobre las Jerarquías Celestiales").

María Cecilia Mascarenhas de Boschkowitsch
Curadora del II Encuentro de Iconografía Argentina

martes, 17 de febrero de 2009

II Encuentro: Encuentros de Iconografía Argentina

Esta reunión nació por la necesidad de crear espacios religiosos comunes, para mostrar los talentos y "tesoros" que tenemos en nuestro país y para compartir las máximas expresiones de nuestra fe.
Las tradiciones de la Iglesia no son sólo orales y escritas, también una fuente muy importante es la pintura. Los estudiosos e investigadores, han recuperado la teología de importantes obras del pasado que expresan la fe de la primera Iglesia. Sobre todos estos hallazgos y revalorizaciones se destaca el icono que en griego significa imagen. Por lo tanto muchos íconos tratan de reproducir las imágenes originales de los protagonistas del Evangelio y de los personajes de la Primera Iglesia, por lo que se puede decir que son el Evangelio en imágenes. Ellos contienen en sí mismos un valor histórico, teológico, artístico y nos ofrecen una "ventana al cielo", donde Cristo, María y los santos nos regalan su mensaje de amor.
Los iconos al igual que los escritos de los apóstoles han llegado a nosotros a través de copias; en iconografía los modelos que generalmente se usan son de otros iconos, obviamente porque los personajes ya no están. Cuando se los pinta en realidad se los está recreando, ni al mismo iconógrafo, pintando la misma Virgen, con el mismo pincel y pigmentos, le saldrá igual, siempre mostrará algo diferente del infinito rostro materno de nuestra Madre.
Los iconos son imágenes sagradas realizadas sobre tablas siguiendo una técnica muy particular y milenaria: las pinturas que se utilizan son pigmentos (extraídos de la naturaleza) que se mezclan con yema de huevo y un solvente como por ejemplo vino blanco, vodka, alcohol. Los fondos y los nimbos (los halos de santidad) generalmente son dorados a la hoja (con pequeñas láminas de oro).
El iconógrafo, generalmente, debe estudiar durante muchos años esta técnica de pintura, en un taller donde un maestro lo guía y lo instruye, pero desde el primer año ya puede percibir los frutos de sus esfuerzos porque, con ayuda, puede terminar sus primeros iconos, que le darán una gran alegría y una mejor comprensión de su fe. Como es una disciplina muy compleja y profunda, en realidad, no se termina de aprender nunca, siempre se puede ahondar un poco más. Los iconógrafos estudian y leen mucho las sagradas escrituras, ayunan antes de pintar, como muchos en la cuaresma, para estar más atentos, más reflexivos, para estar más en contacto con el misterio que quieren reflejar en el lienzo que está pegado en una tabla. También antes de pintar oran y meditan para sumergirse en un diálogo inspirador entre él y Dios.
La teología del icono es una consecuencia del Nuevo Testamento, recordemos la prohibición de hacerse una imagen de Dios Ex 20.4 (los Diez mandamientos), pero ese Dios invisible quiso hacerse presente en la historia a través de Jesús y esa presencia viva ha dejado un recuerdo imborrable. Dios mismo quiso aparecerse como uno de nosotros Fil. 2,6-11, "hacerse imagen", para salvarnos, para redimirnos, para plenificarnos EF 1.3-14. En su hijo nos enseñó lo que El era y así nos dejó un referente concreto para seguirlo. ¿Cómo no honrar su imagen que nos recuerda todo lo hermoso que él hizo y nos dejó?
Recordemos siempre que el misterio profundo de Dios se encarna en Jesucristo, "él es la imagen de Dios invisible" Col 1,15, estas palabras del Nuevo Testamento confirman que Jesús es la manifestación de Dios, su imagen y su verbo Jn 1,1-14. Esta valorización de un Dios que se hace hombre nos ratifica que "Cuando el evangelio se expresa con palabras, el icono lo proclama con los colores y lo hace presente", imagen y palabra, se necesitan, se complementan y ayudan mutuamente, y en Cristo han quedado indisolublemente unidas.
Esto no siempre fue así, en el siglo VIII, se destruyeron muchísimas imágenes de los iconos, reemplazándolas sólo por el signo de la cruz. Estos destructores de imágenes que perseguían incluso a los que las veneraban se denominaron iconoclastas. Es increíble pero muchos, para perseguir y matar a otros, buscan su justificación en la Biblia, que enseña todo lo contrario. La Iglesia tuvo que hacer frente a esa ola de saqueo, destrucción y vandalismo y llamó a un Concilio Ecuménico (II de Nicea, en el año 787) que defendió como parte importantísima de nuestra fe, la tradición de honrar las imágenes "definimos con toda exactitud y cuidado que de modo semejante a la imagen de la preciosa y vivificante cruz han de exponerse las sagradas y santas imágenes". Porque el honor de la imagen se dirígela original".
Los iconos nos unen, nos llevan a revitalizar nuestra fe, nos conducen para vivir en una misma alegría, la del Evangelio, y a proyectar una misma esperanza, la de construir el Reino de Dios. Tanto la Iglesia Católica como la Ortodoxa, que nacieron juntas, ven aproximarse el tercer milenio, con los mismos desafíos y con la misma vocación. Compartimos con ellos una misma fe y también los iconos, que son un camino de acercamiento, de diálogo cultural, y nos posibilitan trabajar juntos de manera ecuménica como nos lo pide el Papa, los patriarcas y todos los pastores que quieren seguir el ejemplo de Cristo. En Argentina como en casi todo el continente americano conviven de manera armoniosa las grandes religiones, en especial la ortodoxa y la Católica, esto constituye un ejemplo digno de imitar y un camino de mutua edificación, enriquecimiento y entendimiento. El II Encuentro de Iconografía Argentina, es el resultado de esta búsqueda en común y es la expresión de un lenguaje universal, el de la fe y el del arte.
El icono no es sólo el esplendor de lo sagrado, en un mundo que no sabía leer era el principal anuncio de la salvación, luego fue un compañero indispensable para celebrar la fe y hoy volvemos a revalorizar este arte lleno de teología, porque vivimos en la cultura de la imagen y en esta nueva cultura los iconos nos dignifican, nos humanizan, nos regalan el rostro de un Dios que se hace hombre y nos evangelizan. Hagamos la experiencia maravillosa de contemplar y rezar frente a los iconos.
P. Hernán Pérez Etchepare, ssp