



Dicho ícono fue escrito por la iconógrafa Griselda Elena Ferrarotti de Lusardi junto a sus alumnos Carolina Paz y Leandro Alberto Fernández.
La misa fue oficiada por el párroco P. José María Ruiz Díaz, quien incienso el ícono durante la ceremonia. El P. Horacio Ortiz lo asperjó y el P. Eduardo Dal Santo preparó el rito y ungió el ícono con el crisma para luego portarlo en procesión hasta la capilla del Santísimo, donde permanecerá expuesto permanentemente.